lunes, 24 de febrero de 2014

Volviendo a las andadas II

Volviendo al tema http://conclusionesdelavida.blogspot.com.es/2011/04/amor.html (Retomo este tema tras una conversación con una amiga estudiante de psicología)
  • Storge (el amor compañero): sería unido al Ágape, por la importancia de que la pareja presente una afinidad de gustos, intereses y nivel de compromiso. [Mental: Amistad + Amor]
  • Eros: sería más el amor adolescente.[Sexual: Social e inconsciente] 

Cómo quedarían los Arquetipos románticos de las teorías del amor. Teniendo en cuenta el mismo triángulo, solo que se reduciría esto http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_triangular_del_amor en resumidas cuentas al tema http://conclusionesdelavida.blogspot.com.es/2011/04/amor.html  

domingo, 16 de febrero de 2014

Creer

Es difícil quitar una creencia por lo arraigada que está desde el primer momento que entra un pensamiento hasta que es cambiado; a veces tiene que ser dudado repetidas veces para cambiarlo.
Sin embargo, cuando creas en lo correcto verás que creer que no sabes nada (como diría Sócrates) no es más que buscar un espacio más por el que aprender.

Los pasos de cómo cree el ser humano aunque la mayoría no llegue ni al segundo porque no saben ni qué creer, vienen cuando de verdad te planteas las cosas y en qué debes creer. A continuación enumeraré los distintos tipos de creencias:
La primera es por ignorancia, la segunda por creencia, la siguiente por locura y la última por convicción.

¿Y tú? ¿Qué crees creer?

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jueves, 16 de enero de 2014

Satisfacción

La satisfacción es aquello que nos provoca alegría aunque sea por un momento breve que hace que perdure en el tiempo un estado de ánimo que hace que nos levantemos cada mañana con ánimo de sonreír y mirar al cielo nuevamente con cada día que pasa. Por lo que no es un momento, son muchos, son sentidos y emociones de todos los colores que nos llenan de alegría.

Por ejemplo, respecto a lo emocional, aunque no pueden esperarse recompensas mayores, el Núcleo de Acumbens, el que se cree que es el sistema central del placer, recompensa con dopamina cual droga por la fisiológica del ser humano como pueda ser la repetición intelectual de algún reto terminado "satisfactoriamente". Y aunque esto pueda considerarse como la superstición de la paloma, es necesaria para el desarrollo y la supervivencia de la sociedad como especie inteligente como puede verse Esperando a ser felices aunque esta felicidad sea algo volátil y pasajera, siempre quedará la marca del pasado y del trabajo bien hecho. Como diría yo parafraseando a Woody Allen, "el amor y el trabajo son esas dos pasiones que te mantienen con vida."

Las  recompensas del inconsciente bloquean el libre albedrío, siendo este una elección clara y beneficiosa no solo para uno sino para todos, (ego-empatía) sin dejarse influenciar inconscientemente, es decir, siendo consciente de los aspectos fisiológicos que inclinasen la balanza hacia un lado u otro como por ejemplo los sentidos y los sentimientos.

La motivación, la confianza, el optimismo, la felicidad... son al fin y al cabo una expresión de lo mismo, un camino para la satisfacción. Que, por otra parte provoca estrés, desmotivación, depresión, pesimismo, infelicidad... y a la larga insatisfacción por un déficit de serotonina al no ver cumplidas nuestras expectativas iniciales.

Pero lo importante es satisfacer o tener la satisfacción de hacer algo (estar satisfecho). Pueden estar dos sujetos satisfechos juntos cuando se comparten motivos ocultos egoístas y trabajan en cohesión y respeto los unos con los otros. También se puede ser motivo de satisfacción, se busca llamar la atención consciente, llamando la atención sobre lo que le gusta al resto y a uno mismo, si bien es algo que no se puede generalizar en la mayoría de las ocasiones es cierto sino nadie estaría buscando hacer ese algo que provoque la alegría de la mente aunque sea a través de los cuerpos, al fin y al cabo todo somos iguales con los tres cerebros (límbico, reptiliano y humano).

sábado, 11 de enero de 2014

Hoy, la vida es una mierda [Abstenerse deprimidos]

Puede que esté exagerando, pero si te paras a pensar en las pocas facilidades que hay de cumplir tus más ansiados deseos y hacer cumplir tus sueños realidad caerás en la cuenta que le faltan horas a los días. Un día no tiene más que 24 horas, y seguramente pases por lo menos una tercera parte durmiendo, y la mayor parte del resto encargándote de comer, asearte y viajar de un lado para otro para tener relaciones sociales y demás. Si tienes un trabajo olvídate de preocuparte por culturalizarte, y mucho menos de preocuparte por encontrar entretenimiento de tu agrado, lo más probable es que simplemente enciendas la tele o la radio y te dejes llevar por lo que se está emitiendo. ¿Viajar? Si tienes en el trabajo vacaciones poco podrás disfrutar, si ni lo tienes mucho menos el plantearse si quiera dejarse la pasta en un capricho. ¿Comprar? Si tienes trabajo, no tendrás tiempo, si no solo podrás lo imprescindible. ¿Salir? Si tienes trabajo seguramente tus fines de semana serán explosivos para tu hígado, si no puedes hacer algo casi de forma habitual pero sin gastar ya que no hay muchos sitios así donde puedas ir. ¿Y qué te queda? Si tienes trabajo algún capricho para comer, y si no pues que te vaya bien.
En unos años las conclusiones que se pueden sacar de la vida son pocas, cambian pocas cosas como el dinero y el patrimonio de cada uno, pero el tiempo seguirá siendo igual.
Al menos ahora tenemos internet para disfrutar de cosas gratuitas, para aprender igualmente, pero para viajar, comprar y salir hace falta tener algo más que internet aunque sea desde ahí de donde te quieran vender la nueva época de publicidad. Aunque luego tampoco te quieren vender lo que quieres, porque muchas veces, para suerte o por desgracia, lo que se necesita no se puede conseguir ni por internet ni con dinero.

Vamos que vamos a vivir peor que nuestros padres, lo único que cambia es internet. Así que, ya veremos mañana...

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Dormimos demasiado?

Quizás, de entrada ya esté mal la pregunta. ¿Cuánto es dormir demasiado? Sí, bueno, doce horas... once, diez. Aunque dependerá del tiempo que lleves trabajando o sin dormir de antemano, de la profundidad del sueño, etc. [Cosas que veremos más adelante... ¡tenía un gráfico y todo!] Creo que la pregunta adecuada sería ¿aprovechamos de veras los sueños? El inconsciente, toda la información que dejábamos por atender o de la que no sabemos que estamos preocupados. ¿Aprovechamos el inconsciente revelador? Yo creo que no.
La sociedad no sabe qué sueña, no sabe con qué duerme. La mayoría tienen otras preocupaciones más importantes como levantarse temprano en su rutina en la que incluye un desayuno de media poco equilibrado y sino están más preocupados por la resaca que por lo que han soñado.
Yo, si bien es cierto que no recuerdo todo lo que sueño, sí que hago ejercicios de memoria para recordarlo. O, no sé cómo, se me salta el chip de levantarme si lo veo premonitorio o -símplemente- suficiente interesante como para escribirlo posponiendo mi sueño. No es algo que pueda hacer mucha gente, el dedicarle tiempo real a dormir, a soñar... juraría que nadie podría afirmar que trabaja en sueños salvo un escritor o un director, e incluso, más increíble, un músico. Al fin y al cabo cogemos todas las ideas, imágenes o melodías que hay en nuestra cabeza, se mezclan en un batiburrillo no tan aleatorio pero en cualquier caso desconocido o que ignorábamos y nos lo trae el subsconsciente a la memoria. Si bien la mayoría de la gente disfrutaría de esos momentos de forma tan automática como salen de fiesta... sin pensar o sin plantearse mucho las cosas, quien tiene práctica en este campo, es capaz de soñar cosas que creería inimaginables. Entrenar los sueños lúcidos es todo un reto, y para conseguirlo solo haría falta dormir más... pero, entonces, ¿estaremos durmiendo demasiado?
No. La respuesta es clara: deberíamos soñar más.

martes, 3 de diciembre de 2013

Compartir la manzana de Adán

Objetos, de pequeños somos enseñados a valorar lo que tenemos, lo cual hace que los cuidemos y lo que nos prive de compartirlos. Porque "es tuyo". Y porque es tuyo no se lo puedes dejar a los demás. Ni mucho menos dar.
Desde pequeños que hemos aprendiendo el valor de lo que es nuestro y no de nadie más, convenientemente eso sí, espero que también nos enseñaran a compartir.

 Puede que queramos ver sufrir al otro sin ese "algo" o porque nos hace verdaderamente felices, aunque no sea así. Tampoco se comparte todo de la misma manera, si ese "algo" fuese amor, si fuese una mujer, seguro que tendríamos ante nosotros el primer pecado de la historia: La manzana de Adán... aunque creo que la mordió Eva primero.

La cuestión que nos concierne es puramente moral, el límite de la ética, la frontera que nos delimita entre animales y seres humanos (aunque hay algunos animales más civilizados que personas). En lo que al sexo respecta, los animales, por muchos instintos que tengan, ceden a unas temporadas de celo en las que procrean para continuar con su especie que es para lo que realmente nacemos lo cual tampoco me extraña que al cumplir esto podamos morir en paz. Pero tenemos aún así mucha vida por delante y en nuestro propio día a día antes de llegar a la primavera del amor. Las necesidades básicas y los instintos no son satisfechos ni a la vez, ni en un orden fijo o particular, aunque viéndolo así creo que -contrariamente a lo que se dice- el ser humano sí tiene esas épocas que puedan coincidir o no con la fase lunar y demás. Relacionarse en concreto es una necesidad, que a la vez puede llevar a satisfacer un instinto de reproducción, pero no depende únicamente de uno mismo. Tienen que haber dos personas de acuerdo para que esto sea así... o más.

Pero, ¿qué tan tabú o mal visto es reconocer intereses relacionados con el placer, no solo con el propio? ¿Que acaso no satisfacemos a nuestros superiores realizando lo que se nos pide? ¿No somos capaces de vivir dominados como mejor forma de dominación? ¿No nos educaron para satisfacernos con el otro, solo con el egoísmo de uno mismo? Parece que el individuo corriente hoy en día no está preparado para compartir su cuerpo para placer porque consideramos que el placer es algo más importante de lo que pueda ser en realidad. Nos une, esa sensación nos marca y crea límites y confianzas que nunca pueden volver a atrás, pero ¿no es acaso tan humano el deseo por el placer propio como el común? Y con esto me refiero a ¿no necesita uno sentirse vivo, sentirte bien a diario, y compartir esa felicidad?

La sociedad evolucionará con estos cambios en el aire y con la ayuda de una comunicación masiva es muy probable que encuentros nocturnos se den más corrientemente a la luz del día en lugar de como se ha ido estando haciendo hace poco... a escondidas. Puede que el mundo se convierta un día en toda una orgía global, y será solo entonces cuando sepamos compartir ese pecado y librarnos de ese basto nombre que le damos como llevamos tiempo arrastrando con lo que pasó con La manzana de Adán.